La intimidad con Dios
Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes.
Santiago 4:8a

La intimidad con Dios es el lugar donde nuestra alma descansa y se fortalece. Cuando doblamos las rodillas en oración, abrimos espacio para que el Espíritu Santo calme nuestros miedos, sane nuestras heridas y dirija nuestros pasos.
No es la elocuencia de las palabras lo que toca el corazón del Padre, sino la sinceridad de quien lo busca con fe y entrega.
Hoy, reserva unos minutos para ese encuentro sagrado. Separa un tiempo para orar, aunque sea en silencio, y entrégale tus preocupaciones y sueños.
Dios está listo para escuchar tu voz y revelar cuánto Su amor es suficiente. Empieza ahora mismo a cultivar esa intimidad diaria — tu corazón nunca más será el mismo.


